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ESTRÉS, LA TENSIÓN EMOCIONAL


                                            


“El señor puede perdonar nuestros pecados, el sistema nervioso nunca lo hace"
- William James

Hace años realicé como participante el curso “Comunicación eficaz y relaciones humanas” de Dale Carnegie. Tuve entonces la oportunidad de leer por primera vez el libro “cómo suprimir las preocupaciones  y disfrutar de la vida” del señor Carnegie. Es un libro que me encantó, que le tengo una gran estima y que procuro tenerlo siempre cerca.

Carnegie nos aconsejaba el vivir en compartimientos estancos el día a día. No se trata de mirar lo que está lejos sino de ver lo que tenemos al lado, como un capitán de barco que con solo un botón puede aislar varios de sus compartimientos. Tenemos que aprender a saber vivir en compartimientos estancos, al día, para garantizar el buen resultado del viaje.
Muchas son las personas que gastan numerosa energía, que sienten ansiedad por el futuro o el pasado. El mejor modo de prepararse el mañana es concentrarse en hacer el hoy el trabajo de hoy de forma excelente. Podemos preparar el mañana, meditando, proyectando pero sin ansiedad ni preocupaciones.

La regla básica para resolver las preocupaciones presentes, es analizar la situación, imaginando lo peor que podría suceder, aceptar la situación si fuese necesario, librándonos de las preocupaciones y dedicarnos a mejorar lo que sea posible. Lo más probable es que no surja la situación prevista, pero por lo menos tendremos a mano las posibles alternativas. El 70% de los pacientes que acuden al médico podrían curarse  por sí mismos, sólo con librarse de sus miedos y preocupaciones. Muchas de las enfermedades que padecemos son producto del estrés. Las mejores herramientas para evitarlas son la meditación, el dormir bien, la música y ver el lado divertido de la vida.

Como no todas las preocupaciones son idénticas tenemos que averiguar los hechos, analizarlos viendo que podemos hacer y tomar una decisión y actuar de acuerdo con ella.
Nuestras preocupaciones en el trabajo muchas veces se pueden evitar preguntándonos, ¿en qué consiste el problema?, ¿Cuál fue su causa?, y ¿Cuáles son las posibles soluciones?

Ante la preocupación utilizamos la ocupación. Cuando no estamos ocupados, nuestras mentes se convierten en un vacío que llenamos de emociones negativas que expulsan a las positivas. Entonces nos preocupamos de cosas pequeñas e insignificantes en lugar de centrar nuestra atención en las cosas importantes.

Cuando la situación es inevitable, si no la aceptamos, podemos terminar con los nervios desechos. Una vez aceptada es bueno que examinemos los errores para aprender de ellos y sacar provecho.




Si la situación grave  es medible, podemos pensar en ponerle un límite según en la importancia que queramos darle. También juegan un papel muy importante nuestros pensamientos y emociones. Son nuestros pensamientos lo que nos hacen lo que somos. Si somos capaces de elegirlos estamos en el camino de la solución de nuestros problemas.
Decía Emerson que “un hombre es lo que piensa a lo largo de todo el día”.

Muchas veces nos agobiamos hasta el cansancio por las cosas que no tenemos. Si queremos ser felices, todo lo que debemos hacer es concentrarnos en las cosas que tenemos bien y que son una mayoría muy superior a las que podamos tener mal. Podemos cambiar la percepción de nuestra vida desdichada si dedicamos unos minutos al día a fijar nuestra atención en todas las increíbles riquezas que poseemos. ¿Venderíamos nuestros ojos por un millón de dólares? ¿Qué estaríamos dispuestos a perder por dos piernas o dos manos?. Tenemos que aprender a valorar lo que tenemos.
Un tema muy importante en nuestras vidas no es capitalizar las ventajas, lo que verdaderamente importa es beneficiarse con las pérdidas dándole la vuelta al problema y esto exige inteligencia.

Otro tema importante para eliminar las preocupaciones es ayudar a los demás. Nuestra alegría depende de los demás y las de los demás de la nuestra.

No debemos hacer caso de las críticas mal intencionadas. Si tomamos decisiones, hemos de ser conscientes  que estas no gustarán a todo el mundo. Hagamos las cosas lo mejor posible y luego abramos el paraguas y procuremos que la lluvia de críticas no nos moje.
La mayoría de las cosas negativas que nos preocupan las imaginamos peor de lo que en realidad son cuando estamos cansados. Es muy importante descansar antes que cansarse. Nuestra actitud mental produce cansancio, más que el físico.

en el caso que estés estresado, deseo que leyendo estos comentarios sobre el estrés puedas encontrar algún consejo que te pueda servir para reducirlo y recuerda:

Las personas más felices no son aquellas que lo tienen todo, o que tienen lo mejor, sino aquellas que saben disfrutar y aprovechar aquello que tienen. 


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